EL PLAN DE DIOS Y LA RESPUESTA DEL HOMBRE

 

OBJETIVO:
“Conocer y aceptar el Plan de Dios descubriendo el propio llamado a la vida de gracia en la persona de Cristo, para disponernos a vivir una vida santa”.


1.- ORACIÓN INICIAL
Oración por la Misión Diocesana de Predicación Kerygmática

2.- DIOS NOS HABLA
a) Llamados a la vida eterna por la gracia.
El Plan de Dios se manifiesta como dice San Pablo desde antes de la creación del mundo: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia en el amor, eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado». (Ef 1,3-6). Es importante esto de «nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo»; por tanto no existen palabras de un pecado aquí, la elección es antes de la creación, independiente de lo que sucede en la historia; esto es lo que Dios dispuso antes de la creación: la elección.
Una idea muy similar se encuentra en la carta a los Colosenses: «Él es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él; él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia. Él es también la Cabeza del Cuerpo de la Iglesia» (Col 1,15-18a).
El proyecto de Dios es este: que desde antes de la creación todo ha estado creado por medio de él y en vista de él y todo subsiste en él. En estos dos textos, y no sólo en ellos aunque aquí con mayor claridad, viene expresado que antes de la creación del mundo, independientemente de lo que sucede o sucederá en la historia, sea pecado o no, hay un a plan divino sobre el hombre, es más sobre toda la creación. El hombre ha estado creado para vivir por la gracia divina delante de Dios, para ser hijo en el Hijo, para participar en el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, como dice la Escritura, según la benignidad de su voluntad. Por consiguiente, el hombre está llamado desde el inicio de la creación a ser más que una pura existencia, esta llamado a vivir en la relación con Dios, que llamamos filiación. La más propia y específica dimensión del plan de Dios sobre el hombre, es aquella de la relación de amor en la gracia. El hombre ha sido llamado “por la gracia” a ser hijo de Dios en Cristo, esta es la definitiva y última vocación del hombre: la divina (Cfr. GS 22, 5). En esto consiste el Proyecto de Dios.
b) Creación.
Si somos llamados a la gracia es porque existimos como criaturas, existimos porque Dios nos ha dado el ser, hemos sido creados en Cristo y nos dirigimos hacia él. Esta creaturalidad es presupuesto de la voluntad divina de agraciarnos. El hecho que el hombre sea llamado desde antes de la creación, a participar de la misma vida divina, no le viene del hecho de ser creado, porque se puede pensar en una forma de vida humana que no podría llegar a lo más sublime y grande que existe, a la vida divina. Más bien porque el hombre es llamado desde antes de la creación a este fin de la comunión con Dios, es llamado a la existencia.
c) El pecado.
Este amor de Dios suele encontrar el rechazo del hombre. Este hombre creado por Dios y llamado a la comunión se encuentra bajo el signo del pecado que la tradición llama: pecado original: “Todos han pecado y se hayan privados de la gloria de Dios” (Rm 3, 23). El pecado no destruye o terminará con el plan de Dios sobre el hombre, pero sí lo modifica y lo demora, pues no podemos experimentar el amor de Dios y la vida abundante que el Señor nos promete, porque por el pecado nos hemos separado de Dios única fuente de la vida.
d) La última palabra sigue siendo: gracia.
Todos los hombres están llamados a la salvación por la gracia de Dios. Nuestra misión kerygmática deberá contener siempre como base, centro y a la vez culmen de su dinamismo, una clara proclamación de que en Jesucristo, se ofrece la salvación a todos los hombres, como don de la gracia y de la misericordia de Dios.
La salvación de Cristo es accesible a todos lo hombres en virtud de la gracia que es don gratuito, fiel y amoroso, del mismo Dios que se quiere regalar a todos los hombres por igual, una gracia que no sólo nos hace superar la caída del hombre sino lo más importante, es que nos hace alcanzar al mismo Dios, por que es el mismo Dios, por y para el cual hemos sido creados, alcanzando así la realización del proyecto divino: ser uno con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La gracia es ante todo la actitud benevolente, misericordiosa y amorosa de Dios para con el hombre. Esta actitud es estable no termina y la ofrece Dios en cada momento, por ello todos tenemos la oportunidad de acoger lo que siempre se nos está ofreciendo: la gracia de Dios que es Él mismo. Por otra parte, podemos considerar como actos graciosos todos los eventos salvíficos realizados por Dios para con su pueblo. Por ello decimos que gracia es todo el evento de salvación, que no es un favor ganado por los hombres, porque es absolutamente gratuito. Se destaca pues, la libre iniciativa de Dios y la gratuidad del don. Gracia es la libre y gratuita autocomunicación de Dios Trino en Cristo por el Espíritu Santo a los hombres, la cual posibilita, sostiene y consuma la autoafirmación del hombre como persona y como comunidad, a pesar de la alienación y el pecado, pues manifiesta la fidelidad de Dios a pesar de las infidelidades humanas. La gracia es la acción de Dios en beneficio de los hombres por medio del Logos, donación de Dios.
En resumen: Gracia, es la actitud benevolente de Dios, realizada y manifestada en Cristo, que es fuente de salvación para los hombres, que son incluidos en él. También podemos decir que la gracia es ayuda que Dios nos da para realizar el bien, que conlleva la presencia de Dios en el hombre, poder de Dios que hace fuerte al hombre débil. Esta ayuda se da gratuitamente y por ello recibe el nombre de “gracia”, es decir, don, regalo, lo contrario a lo debido. La gracia posibilita la libertad humana para hacer el bien, por ello, constantemente debemos pedirla pero sobre todo acogerla.
e) La respuesta del hombre.
En realidad, “…tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Jn 3,16-17). Por su encarnación Jesús une ya el cielo y la tierra. Por su cruz nos ha salvado y por su resurrección nos ha ganado vida nueva. La respuesta que el hombre puede dar se llama fe; fe en que en Cristo somos reconciliados con Dios por su muerte. Ese es el kerygma apostólico, la proclamación de la Buena Nueva de la salvación de Dios, que nos ofrece en su Hijo muy amado, a todos los hombres y que todos tienen que escuchar y acogerla en la fe, esperanza y caridad para vivirla y hacerla suya.

3.- NUESTRO ENTORNO: LA REALIDAD
La Sagrada Escritura nos habla de un proyecto divino, de hacer converger todas las cosas, las del cielo y las de la tierra en Cristo Jesús, pero que el mismo hombre desde el inicio de la creación no tuvo interés por la comunión con Dios, rechazó el amor de Dios, prescindió de Dios desgarrando una relación de justicia y armonía que tenía en una triple dimensión, a saber: con Dios, consigo mismo, y con las demás criaturas. Al rehusar reconocer a Dios como su Principio, el hombre pierde la unión con su Fin Último y rompe toda armonía consigo mismo, con los demás hombres y con toda la creación, las consecuencias las vemos en:
A) Las relaciones interpersonales inexistentes o falsas; dañada gravemente nuestra capacidad de amar y ser amados; hogares destrozados o rotos; las relaciones engañosas, interesadas o posesivas; soledad, incomprensión, desconfianza, agresividad.
B) La persona dañada y herida profundamente en su cuerpo y en su mente; toda clase de enfermedades y dolencias; desajustes y desequilibrio interior: temores, angustias, tensiones, depresiones, inseguridad, vida sin sentido.
C) La sociedad corrompida: individualismo, opresión, explotación, injusticia, violencia, guerras, esclavitud; desigualdades extremas económicas y sociales: miseria y hambre, conflictos raciales y marginalidad; manipulación de la información y de la educación; afán de poder y dominio. El cosmos convertido en caos: cataclismos, terremotos, inundaciones, sequía, clima trastornado.

4.- FORTALEZCAMOS NUESTRA IGLESIA.
La salvación que nos ofrece Cristo da sentido a todas las aspiraciones y realizaciones humanas pero las cuestiona y desborda infinitamente. Esta misma salvación, centro de la Buena Nueva, es liberación de todo lo que oprime al hombre, es liberación del pecado, una realidad que no habiendo sido querida por Dios en su plan divino entra en el mundo y que sólo el mismo Dios puede sanar, pero sobre todo, nos da la alegría de conocer y alcanzar al mismo Dios, realizando así el proyecto de Dios sobre el hombre.
La misión kerygmática, por lo tanto, debe asumir totalmente las angustias y esperanzas del hombre de hoy, a fin de ofrecerles las posibilidades de una liberación plena, las riquezas de una salvación integral en Cristo, el Señor, que da sentido a nuestra vida y a todas sus interrogantes, mostrándonos que el plan de Dios, ya se ha realizado en Cristo Jesús.
No tendremos una Iglesia nueva sin nuevas y renovadas estructuras, pero sobre todo no habrá una Iglesia nueva sin nuevos hombres que a la luz del Evangelio sean verdaderamente libres y responsables. Las mejores estructuras, los sistemas mejor construidos se convierten pronto en inhumanos si las inclinaciones inhumanas del hombre no son antes saneadas.
De esta manera, Jesús es el Salvador no solo de la persona individual, de todo el hombre alma, cuerpo y espíritu; sino también de todas las situaciones del hombre: familia, sociedades, estructuras.

5.- DESAFÍOS.
El gran desafío de nuestra Iglesia es hacer ver a todos los hombres que la vida tiene un gran sentido y que está lleno de esperanza, pues Dios revelándose nos dice a nosotros que estamos hechos para Él y que hacia Él caminamos todos para alcanzar nuestra plenitud. Pero esto lo debemos gritar como buenos pregoneros de la Buena Nueva y llevar a todos los hombres al conocimiento de Dios.
La situación de pecado, deja entrever la necesidad de la conversión y del perdón del Señor. El desafío de nuestra Iglesia es llevar al hombre al encuentro con Cristo, para que adquiera actitudes positivas de búsqueda de la verdad, de auténtica confianza en Jesús, que llevan a establecer una relación de amistad con Él, y que estimulan el deseo de imitarlo. Para imitarlo debemos recordar nuestros mártires, ellos, nos estimulan para que asumamos hoy, sin temor y ardorosamente, la nueva evangelización e iluminan y estimulan en nuestra Arquidiócesis la respuesta a la vocación universal a la santidad. Que llevaría a recuperar la llamada a la trascendencia, sanear las relaciones interpersonales, etc.
Un fuerte desafío al que debemos enfrentarnos es: Desenmascarar las soluciones falsas y vanas para anunciar la verdadera salvación del hombre en Cristo, como son: algunas legitimas por la ciencia y la técnica, pero son parciales, superficiales y provisorias. Falsas huidas: hedonismo, drogadicción, activismo automatizante y deshumanizador. Falsos mesianismos: materialismo sin trascendencia, racionalismo sin fe, humanismo sin Dios; vanas promesas de paz: yoga, meditación trascendental. Ídolos engañosos de sabiduría y poder: satanismo, esoterismo y ocultismo, new age, poder mental.
¿Cómo entrar nosotros en el dinamismo del proyecto de salvación, y cómo hacer nuestra la salvación ya realizada por Jesús? Creamos en la Palabra de Dios, reconozcamos la obra ya realizada por Jesús, demos gracias y hagámosla nuestra.

6.- DINÁMICA
El punto negro.
El animador mostrará los participantes una hoja en blanco que lleva pinado un pequeño punto negro. Se les invita a que miren el papel y digan de uno en uno que es lo que ven en esa hoja. (En general, casi todos se fijarán en el punto negro)
¿Qué significa que casi todos se fijaron en el punto negro?
¿Por qué unos pocos se fijaron en todo el espacio blanco?
Aplicación: Darnos cuenta que muchas veces nos detenemos en mirar nuestras miserias y pecados, siendo que el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros es mucho más grande, porque por medio de su Hijo nos comunica su gracia. Entonces ya no enfocaremos el Plan de Dios en una perspectiva puramente negativa (pecado) sino la transformaremos en algo bueno y positivo (gracia).

7.- ORACIÓN FINAL.
Señor Jesucristo, te agradecemos que el Evangelio de Amor del Padre con que tu viniste a salvar al mundo, haya sido proclamado en nuestra Diócesis, en nuestra comunidad, como don del Espíritu Santo que hace florecer nuestra alegría.
Te damos gracias por la ofrenda de tu vida, que nos entregaste amándonos hasta el extremo, y nos hace hijos de Dios y hermanos entre nosotros. Aumenta, Señor, Nuestra fe y amor a ti que eres la Gracias del Padre. Concédenos ser testigos de tu presencia salvífica en nuestra vida ordinaria, ante las nuevas generaciones de nuestra Diócesis, para que conociéndote te sigan y encuentren en ti su paz y su alegría. Danos fuerza para anunciar con valentía tu Palabra en la tarea de la Evangelización para corroborar la esperanza en nuestro entorno. Amén

8.- CANTOS.
Vaso nuevo...
Si vienes conmigo…
Misericordia…